Esta un hombre con su auto accidentado frente a un manicomio con la llanta desmontada y lleva ya mucho tiempo pensando como ponerla porque no tiene tuercas para sostenerla. En el portón del manicomio esta un loco observándolo y este le dice: Sería conveniente que le quitase una tuerca a cada una de las tres llantas para sostener esa, y el hombre responde tienes razón, pero como ¿tu no estas loco? Y este le responde si, estoy aquí por loco no por bruto.
Está un inspector en un manicomio de revisión, y se encuentra a un loco encima de un colchón y le dice: - Oye tú, ¿qué es eso? A lo que el loco responde: - Mi coche. Y el inspector dice: - Vale, este está muy mal. Sigue caminando cuando se encuentra a otro loco, pero este está con una almohada, y le hace la misma pregunta: - ¿Qué es eso? A lo que el loco responde. - Mi novia. El inspector dice: - Vale, este también está muy mal. Cuando se encuentra a un tercer loco que llevaba un ladrillo atado a una cuerda, y le repite la pregunta, pero este responde: - Pues una cuerda y un ladrillo o es que no lo ves. El inspector se queda pensativo y dice: - Este está bastante bien. Total que cuando se da la vuelta, el loco le dice al ladrillo: - Muy bien Lassie, no nos han descubierto.
Está un loco escribiendo una carta, entonces llega un guardia y la dice: - ¿Qué haces? El loco le contesta: - Escribo una carta. - ¿Para quién? - Para mí. - ¿Qué dice? - No sé, todavía no la recibo.
Este era un loco que estaba en el manicomio y se quería suicidar, entonces se lanzó a la piscina para ahogarse y vino otro loco y lo sacó, entonces el director del manicomio lo llamó para felicitarlo por haberlo salvado, y le dijo: Fue un acto heroico lo que hizo, pero lamento informarle que el loco que usted salvó esta mañana, se ahorcó en la tarde. Entonces el loco le dice: ¡Ah!, eso lo hice yo, porque lo colgué para ponerlo a secar.
Este era un muchacho que pasaba todos los días por un manicomio en una bicicleta, desde la ventana de arriba del manicomio un loco le disparaba con la mano, hasta que el muchacho se hartó. El día siguiente cuando pasaba por el manicomio, el loco le hacía pum, pum, pum, y el muchacho desde abajo le grita: ¡Pam! El loco se dejó caer gritando: ¡Yo nunca te tiré a dar!