Había una vez un niño que estaba escribiendo una carta de amor que decía así: María, en el desayuno no como, porque pienso en ti. María, al almuerzo no como, porque pienso en ti. María, en la cena no meriendo, porque pienso en ti. María, en la noche no duermo, porque estoy muerto de hambre.
Había una vez un niño que le preguntó a su padre que quién era superman, y el papá le contestó: - Me suena... Y el niño le dice: - No te suena, ¡Te parte la cara!
Había una vez un señor pobre que no tenía nada, y se quería matar, se tiró de un avión y quedó vivo, se tiró de un edificio y no se mató, al otro día se encontró una lotería que estaba premiada, y la fue a reclamar y lo mató un triciclo.