Paco con sorpresa se da cuenta que se bajó del auto y dejó las llaves dentro del mismo.
Pero notó que la ventanilla estaba unos centímetros baja, lo suficiente como para intentar levantar el pestillo de la traba de la cerradura con un alambre; puso manos a la obra, pero no acertaba a engancharlo, mientras que desde el asiento del acompañante JOSEFA LE DECÍA:
¡¡¡MÁS ALLÁ PACO!!! ¡¡¡MAS ACÁ PACO!!!
Pepe recibe una carta. Contiene un papel en blanco:
- Es de la Paca, mi mujer.
- ¿Cómo sabes? Le pregunta su amigo.
- Es que nos peleamos y no nos hablamos.