Llega un paciente donde el dentista con molestia de una muela, es revisado de la misma y entonces le pregunta el paciente al dentista: ¿Voy a perder mi muela, doctor? Y el dentista le contesta: Eso no lo sé señor, yo se la voy a entregar en una bolsita, y si la pierde es problema suyo.
Paciente: Debe ser duro pasar todo el día con tus manos metidas en la boca de alguien más. Dentista: Solo pienso que es como tener mis manos en su billetera.
Un dentista, después de completar el trabajo en un paciente, vino y le dice al paciente: ¿Podrías por favor ayudarme? ¿Podrías por favor dar tu grito más fuerte y doloroso?
Un señor le dice a otro: Mi hijo deja a todos con la boca abierta. Y el amigo muy impresionado le pregunta: ¿Y qué hace su hijo? El señor le responde: Mi hijo es dentista.