Estaba un lorito, que cada vez que pasaba su dueña, le gritaba: - Que se muera la vieja, que se muera la vieja. La dueña ya cansada, le va a hablar al cura y le presta su lorito, que sabía rezar el rosario, decir misa, rezar las letanías, en fin, era un
Estaba una niña lavando un gato y pasa una señora y le dice: - "Pero niña, ¿qué haces lavando un gato?, ¿No sabes que así se puede morir? Y la niña le contesta: - "¡No se muere el gato, es muy fuerte!" Se va la señora, y en un ratillo pasa de nuevo por el lado de la niña y le pregunta: - "¿Por qué lloras?" - "Porque se me ha muerto el gato." Y le dice la señora: - "¿No te dije que se podía morir?" - "Pero no ha sido al lavarlo, ha sido al exprimirlo”