Un abogado se compra un BMW nuevo y sale a mostrárselo a los otros abogados en el tribunal. Llega y estaciona sobre la derecha, abre la puerta para salir y en ese momento pasa un camión y le arranca la puerta. El abogado se baja y empieza a putear y maldecir como un loco. Agarra su teléfono celular y llama a la policía, que llega muy pronto. Comienza otra vez con las puteadas:
- ¡Mi coche recién sacado del concesionario!, ¡este animal bestia!, hijo de puta, ¡me arranca la puerta!
Sigue así hasta que el policía le dice:
- Pero señor, ¿como puede ser Ud. tan materialista?, ¿no se ha dado cuenta que el camión, cuando se llevo la puerta, también le arranco el brazo desde el codo?
El abogado se mira el muñón atónito y dice:
- ¡¡Nooo!! ¿Donde está mi Rólex?!
Un abogado se muere y se va al cielo, llega y toca la puerta. En eso sale San Pedro y le dice:
- ¿Tu quién eres?
- Yo soy abogado y bueno pues me han mandado al cielo. -responde al abogado.
- No, no! tu no puedes entrar acá.
- ¿Pero como que no puedo entrar?, ¿tu quién eres para decirme que no puedo entrar?
- ¡¿Cómo?!... Yo soy San Pedro, el que decide si entras o no.
- A ver, ¿dónde está tu título que dice que eres San Pedro el único que puede dejar o no entrar al cielo?
- Un ratito. -le dice y se va corriendo a buscar a Jesús y le cuenta pues que en la puerta había un abogado que quería entrar al cielo y que como él no quería entonces le había pedido su título que por favor salga. Entonces sale Jesús:
- Bueno hombre al parecer tú no puedes entrar al cielo porque estamos llenos de abogados y ya... ya no pues.
- ¿Cómo que no hay sitio, tu quién eres para que no me dejes entrar?
- Yo soy Jesús el hijo de Dios y te digo que ya no puedes entrar al cielo.
- ¿Cómo que hijo de Dios? ¿Cuál Dios?, haber enséñame tu partida de nacimiento, ¿dónde dice que eres el hijo de Dios?
Entonces Jesús va a buscar a Dios...
- Papa... allá afuera hay un abogado que quiere entrar al cielo, primero le pidió su título a San Pedro, luego me pidió partida de nacimiento para ver si soy hijo de Dios... ¿qué hago?
- Ya, ya, ya... ¡¡Déjalo entrar nomás!! No vaya ser que me pida partida de matrimonio y ¡me jode!
Un agricultor está trabajando en la huerta, se acerca un chico y le pregunta: Señor, ¿Qué le pone a las frutillas? Le estoy poniendo fertilizante. Ah, ¡Yo le pongo crema!